aqui les dejo la siguiente historia disfrutenla... (no se reciben mentadas de madre).
El Infierno
Se muere un cabrón, pinche güey, había sido bien malo, escribía pendejadas en su blog o traía la máscara de Místico todo el día o sabe que chingados. Pos que se nos muere este cabrón y se va al infierno.
Llega y el mismísimo Diablo esperándolo, nooooo mames, ya te imaginas, acá Satanás bien maldito y la chingada, pinche Diablo imponente el cabrón. Pos este güey no sabía si decir “hola”, “que pedo”, cagarse o correr. Pero en eso pinche Satanás bien buen pedo le dice:
-Yaaaaa te chingaste- y sonreía bien contento el cabrón, plenamente satisfecho.
-Nooo, no, no mames Satanás, por favor no- rogaba nuestro pobre amigo.
-Yaaaaaa te chingaste cabrón- y sonreía de nuevo, luego agregó –pero para que veas que soy buen pedo, te voy a dejar escoger tu castigo, tenemos tres opciones, te las voy a mostrar y al final me dices cual quieres, el que decidas lo cumplirás por cien años.
-Bu… bu… bueno- balbucea este güey ya todo apañado.
Lo lleva el Diablo a ver el primer castigo, un cabrón amarrado de pies y manos, estirado, y un pinche demonio dándole de latigazos.
Wiiiiiipa! Wiiiiiipa!
-Ayyyyyyyyyyyyyyy- lloraba el pobre güey que estaba sufriendo el castigo.
Este cabrón pensó que no mames, no aguantaría ni tres latigazos, menos cien años así, por lo que le dijo a Satanás –no pos vamos a ver el siguiente.
Llegaron a la zona de la segunda opción de castigo, pinche horno con puertas de cristal para poder ver, adentro como cincuenta cabrones quemándose horriblemente, pobres cabrones, nomás corrían de un lado a otro y se les quemaban las patas, se revolcaban y retorcían en muecas de dolor.
-No pos está muy gacho esto, ‘amos a ver el otro castigo por favor –dijo el cabrón que estaba a punto de ser condenado.
Satanás amablemente lo llevo a la zona del tercer castigo, llegan y un cabrón tirado sobre una cama de piedra, también amarrado de pies y manos, pinche máscara de cuero acá estilo masoquista puesta y la madre. Una rubia buenísima, acá labios seductores, ojo claro, cabello largo, senos de diosa griega, nalgas firmes, piernas de campeonato, pinche vieja, no, no, no, buenísima, bue-ní-si-ma.
Este cabrón babeaba mientras pensaba: “pos mínimo ya salió pa’la chaqueta”, de repente reaccionó y recordó donde estaba, entonces pensó ahora: “no mames, ¿este es el tercer castigo? Pos de huevos, a lo mucho se me pone roja y me arde tantito de tanta mamada pero de que la voy a gozar, la voy a gozar”.
Entonces el cabrón voltea muy seguro y le dice al Diablo -¿sabes qué cabrón?, me quedo con este.
-¿Seguro?- preguntó el Diablo.
-Sí- afirmó esta pobre alma en pena.
-¿Seguro? ¿Seguro? ¿Seguro?- volvió a preguntar Satanás.
-Que sí cabrón, no mames, ya te dije- contestó apurado por empezar su castigo este güey.
Entonces Satanás se acerca a la zona de castigo, toca a la rubia en el hombro y le dice –ya llegó tu reemplazo.
JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA. Ohhhhhh ríanse culeros. Bueno, la verdad es que en la peda sonaban más cagados.